Compendio de actividades formativas al estilo de vida Homescooling Católico.

martes, 3 de marzo de 2009

Pláticas matrimoniales con efecto secundario...

Pues bien, se me ocurre una hacer reflexiones sobre aquellos mitos, creencias, tradiciones y de más que he oído a lo largo de mí aún corta vida.

Y pues como mujer casada he tenido que lidiar con bastantes lineamientos que marca la sociedad, la religión, a familia y de más. Se me ha dicho que una mujer ha de ser quien los resuelva, quien dé su brazo a torcer, la responsable que el matrimonio salga a flote de cualquier tipo de problema y de más...

Cuando fui con mí entonces novio a las muy requeridas pláticas matrimoniales se nos fue dando la instrucción para llevar un matrimonio cristiano y me llamaron la atención algunos puntos, menciono algunos a continuación:

Uno fue esa anécdota que se nos contó y que en resumen dice que el hombre se casa, no para ser feliz, sino para hacer feliz a su esposa… y bueno, se supone que viceversa, pero mi corta experiencia me dice lo contrario, o por lo menos algo muy distinto, ahora creo que uno tiene que buscar primero su propia felicidad, uf debo ser muy egoísta, pero cuando empecé a dar y dar lo mejor de mí para hacer feliz a mi esposo, entre más daba, más necesitaba una correspondencia que menos llegaba, entonces comenzaron las decepciones… tenía que haber un cambio y no me convencían esas señoras que me decían que al llegar a cierta edad ellos cambiaban, ¡no!, el cambo debía ser inmediato y solo podía ser en mí, pare empezar tumbar esta y otras creencias que a mi modo de ver destruyen, no veo motivo que me haga creer que su felicidad sea precisamente la mía y estoy hablando que hombre y mujer tenemos necesidades distintas y no podemos dejar en manos de nuestro conyugue la total satisfacción de estas, en resumen que cada quien decida ser feliz o infeliz y se haga responsable de sí antes de querer compartir una vida…

Otra, es un cuento que ya me habían aventado mis abuelas, que no pudo faltar en las susodichas pláticas y que sigo escuchando para no variar, me lo decían así: no te enojes con tu marido o arregla tus problemas antes de dormir porque “cuando los esposos duermen separados el diablo duerme con uno de ellos”… y así, a seguir los buenos consejos en cuantito se daba la oportunidad… Pero para empezar ¿Cómo hacer para no enojarme con ese santo en potencia?, para seguir me pregunto si alguien puede arreglar sus problemas maritales antes de dormir, porque yo lo veo en chino, y pues hasta me ponía a reflexionar en que seguramente el diablo dormía conmigo, porque eso de esperar a mi marido es desvelo seguro y si el demonio precisaba dormir con alguien seguro que aprovecharía la oportunidad (que diantre, no)… Pues bien, después de haberme tragado el cuento, intentar resolver problemas e intentado dormir con un borrachín a pesar de xy circunstancias, me di cuenta que eso es una verdadera estupidez y una buena forma para descubrir el sapo que hay en cada príncipe. Y pensé en que por qué no hacer de estas situaciones una oportunidad para liberar tensiones y darnos cada uno el espacio suficiente como para dejar entrar soluciones, y no arruinar el concepto tan bello que deja el noviazgo de una persona y no digo tampoco que hay que hacernos de la vista gorda, pero precisamente es en el lecho cuando queda al descubierto la peor parte de nosotros, dónde el encanto se empieza a desvanecer ante detalles tan simples como es el intercambio de olores y ruidos nocturnos que cada uno llevamos a cuestas, cosa que puede ser muy divertida en principio y en ocasiones, pero bastante molesta en ciertas circunstancias.

Aclaro que sigo queriendo mucho a mi marido, con todo y sus notables defecto y no tan claras virtudes, no pretendo ponerle un tache ni mucho menos, porque el también me lo podría poner a mí, solo hago mención de mis perspectivas ante algunos problemas que podrían ser como los de otras parejas.

Y bueno, ya seguiré escribiendo luego, porque esto puede dar para rato y no quiero hartar a nadie que se dé el tiempo para leer royos que emanan de mi mente…

Etiquetas: